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Consejos para elegir colchón y cuidarlo

Hombre joven probando grosor de colchón en tienda de descanso

Elegir colchón es una decisión muy importante. Piensa que nos pasamos un tercio de nuestras vidas durmiendo. Sí, nada menos que unos 23 años de media. Así que, ¿mejor elegir un buen compañero de fatigas, no?

Además, un colchón debería durar de media unos 10 años, ¡toda una inversión! En este artículo repasamos los tipos de colchón existentes y cuáles son los más recomendados para cada tipo de persona.

Porque ya lo adelantamos: no existe un colchón perfecto en términos de tamaño, dureza... Hay que saber elegir cuál es el que mejor se adapta a ti. ¡Y aquí estamos para ayudarte!

Al final del artículo encontrarás una serie de consejos para cuidar de tu colchón, alargar su vida útil y tu confort.

Un buen colchón puede mejorar hasta un 63% los dolores de espalda.




¿Cuánto puede aguantar alguien sin dormir?

¿Has sentido o sientes habitualmente cansancio achacable a la falta de sueño? La media de horas de sueño diario recomendada es de siete a nueve. Aunque se sabe que muchas veces es más importante la calidad que la cantidad.

De todas las decisiones que podemos tomar en nuestra casa, elegir colchón es probablemente la más importante.

El récord de horas sin dormir conocido es de 11 días.

También se sabe que la falta de sueño continuada está relacionada con diversas dolencias: hipertensión, enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad, un sistema inmunitario débil y trastornos psicológicos, psiquiátricos y neuronales.

¿Y cuánto puede aguantar una persona sin dormir? Obviamente, no debemos ponernos a prueba. Los insomnes saben bien el suplicio que representa no poder dormir.

A partir de las 72 horas sin dormir empiezan a aparecer consecuencias graves en la salud. Y siempre hay precedentes asombrosos.

En 1965, un joven estadounidense llamado Randy Gardner decidió que quería superar el récord de horas en vigilia, que hasta el momento era de 260 horas.

Y lo consiguió: se mantuvo 264 horas despierto, o lo que es lo mismo, 11 días sin dormir.

A pesar de la locura de su propósito, Randy estuvo bajo seguimiento médico, por lo que sabemos las consecuencias de su experimento. El deterioro físico y mental no tardó en aparecer. Los primeros días presentó descoordinación y dificultad motora, problemas de memoria e irascibilidad.

A partir del cuarto, día llegaron los delirios, las alucinaciones y la dificultad en el habla. La debilidad extrema le impedía pensar o articular palabras.

Visto lo importante que es el descanso en nuestras vidas, hay que pensar en el colchón como nuestro principal aliado de descanso.


✴️ Podría interesarte:

La importancia de la almohada: cómo escogerla correctamente.  

Mejores y peores posturas para dormir. Guía de higiene del sueño.  

5 mejores apps para medir el sueño. 


Cómo elegir un colchón

Mujer joven tumbada de lado en colchón con pijama a rallas

Existe una relación directa entre la calidad del sueño y el colchón

Como decíamos al principio, cada persona, por sus características físicas, costumbres, entorno... encontrará que un tipo de colchón u otro se le adapta mejor.

Hay cinco aspectos clave que debes tener en cuenta a la hora de elegir colchón.


¿1. Duermes sol@ o acompañad@?

Si duermes en pareja, es importante que elijas un colchón con una estabilidad suficiente como para imitar lechos independientes. Dicho de otra forma, necesitas un colchón que absorba los movimientos. Esto se consigue con colchones de muelles ensacados, viscoelásticos o látex, pero más adelante hablaremos de ello.

El ancho de la cama también es importante, obviamente. Si duermes solo te bastará con un colchón de 90 cm. Si lo haces acompañado necesitarás, como mínimo un colchón de 1,35 cm y, preferiblemente de 1,50 cm. Si tienes espacio y te gusta dormir a tus anchas, puedes optar por los tamaños king size de 2x2 m.

Si bien es cierto, que no es recomendable dormir en una cama demasiado grande porque es más difícil de calentar.


2. ¿Cuánto mides?

¿O cuánto medís? El colchón debe sobrepasar en altura unos 10 o 15 cm. Tenlo en cuenta para que a nadie le cuelguen los pies, lo cual sería no solo incómodo, sino muy inconveniente.


3. ¿Cuánto pesas?

La firmeza del colchón irá relacionada con la complexión física de cada persona. Las personas con mayor peso necesitan una densidad superior que garantice una sujeción uniforme.

Las personas más livianas necesitan un colchón que reparta bien el peso, aunque se adaptan mejor a distintas durezas.

En cualquier caso, el colchón debería tener un grosor mínimo de 15 cm.


4. ¿Qué postura adoptas al dormir?

Dedicamos un artículo entero a las posturas para dormir y la higiene del sueño. También a las almohadas más recomendables según tus hábitos.

Básicamente, los que se mueven mucho y los que duermen boca arriba necesitarán una mayor firmeza del colchón. Al resto puede irles bien con un colchón más flexible.


5. ¿Eres frioler@ o caluros@?

Ciertos materiales son más propicios para climas cálidos o fríos.

Si vives en un lugar cálido o eres de por sí caluros@, los siguientes tipos de colchón te irán mejor:

  • Colchones viscoelásticos con gel termorregulador.
  • Colchones con muelles ensacados.
  • Fundas con tejidos naturales como el algodón.

Si tu habitación es fría, opta por las siguientes opciones que mantienen mejor el calor:

  • Colchones de látex.
  • Colchones de espuma.
  • Cara de invierno del colchón.

Como decíamos antes, ten en cuenta que cuanto más grande sea la cama, menos se concentrará el calor.


Tipos de colchón y cómo elegirlo

A día de hoy existen gran variedad de colchones según el material y la tecnología con la que están fabricados.


1. Colchones de poliuretano (de espuma)

Son los más básicos y los más baratos. Fabricados con espuma de poliuretano, pesan poco y son muy flexibles. Los hay de diferentes densidades, pero no es recomendable por debajo de los 35kg/m3.

Además, son poco transpirables, por lo que están contraindicados para personas con alergia al polvo.

Por lo general, sólo se recomiendan para uso esporádico o para niños pequeños.

Ventajas:

✔️ Muy ligeros.

✔️ Muy económicos.

Inconvenientes:

❌ Poco transpirables.

❌ No recomendables para uso prolongado.

❌ No recomendable para alérgicos.


2. Colchones de muelles

Son los colchones de muelles de toda la vida, aunque su tecnología ha avanzado mucho en los últimos años. 

El precio varía en función de los materiales y la cantidad de muelles.

Tienen la ventaja de que disipan bien el calor y la humedad. Además, suelen tener un alto grado de firmeza.

Encontramos tres subtipos de colchones de muelles:

  • Muelles cilíndricos o embolsados:

Cada muelle va embolsado en una funda individual, con lo que se evitan los chirridos y se ofrece un confort más equilibrado. También son buenos aislando movimientos.

  • Muelles bonell o biónicos

Son los colchones de muelles más tradicionales. Y también los más asequibles.

  • Muelles de hilo continuo.

Son los mejores para camas individuales y aportan refuerzo en zonas importantes, como la zona lumbar.

Ventajas:

✔️ Buena transpirabilidad.

✔️ Independencia de movimientos.

✔️ Buena calidad-precio.

✔️ Aptos para personas corpulentas.

Inconvenientes:

❌ Dureza excesiva para algunas personas.

❌ Tienden a hacer ruido con el tiempo (menos los ensacados).


3. Colchones viscoelásticos

Colchón con memory foam

La tecnología viscoelástica o memory foam se amolda al peso corporal, optimizando la presión en zonas con mayor o menor peso.

Por ello, son la mejor opción para personas que sufren dolores musculares u óseos.

También absorben muy bien los movimientos, por lo que son excelentes para parejas.

Como inconveniente: tienen poca transpiración, por lo que son menos aptos para personas calurosas. Aunque también se fabrica colchones con viscoelástica perforada, o de muelles con viscoelástica.

Ventajas:

✔️ Flexibilidad.

✔️ Buena adaptabilidad para personas con dolores.

✔️ Independencia de movimientos.

Inconvenientes:

❌ Precio más elevado.

❌ Transpiración mejor.

❌ Pueden resultar blandos a algunas personas.

Un buen colchón puede mejorar hasta un 63% los dolores de espalda, según la Asociación Europea EBIA (European Bedding Industries’ Association) y la Universidad de Oklahoma.


4. Colchones de látex

Fabricados con látex natural o sintético, se caracterizan por su flexibilidad y capacidad de adaptación. Recuperan rápidamente su estado original, al igual que los viscoelásticos, si bien, suelen ser más firmes.

Ventajas:

✔️ Son antiácaros (lo que no impide que estos aniden en la funda o en la ropa de cama).

✔️ Buena adaptabilidad.

✔️ Muy flexibles.

✔️ Larga vida útil.

Inconvenientes:

❌ Su precio es elevado.

❌ Peso (son bastante pesados).

❌ Transpiración.


Por supuesto, también hay que tener en cuenta el precio y otros aspectos como la base del colchón. Sobre este último aspecto hablamos a continuación.


¿Cómo elegir la base del colchón?

Casi tan importante como elegir el colchón es elegir la base. Cada una tiene sus ventajas e inconvenientes y es mejor para uno u otro tipo de colchón. Estos son los tipos de bases de colchón más comunes:


1. Somier laminado

El somier laminado es el más tradicional y también el más versátil. Se adapta a cualquier tipo de colchón y ofrece buena ventilación.

Si optas por un colchón con bajo nivel de transpiración (como por ejemplo, los de látex), esta sería una buena opción.

2. Base tapizada

Las bases de colchón tapizadas ofrecen una firmeza extra, pero menos transpiración. Los colchones de muelles son idóneos para este tipo de bases, pero no tanto los de látex.

En esta categoría entrarían los clásicos canapés, que constituyen arcones donde guardar cosas que nos viene fenomenal a más de un@.

3. Somier de muelles

Ya no están tan en boga, fundamentalmente porque son un poco ruidosos. Pero tienen buenas características de flexibilidad y transpiración.

4. Somier articulado

Son los que podemos encontrar, por ejemplo, en hospitales. Están pensados para personas con movilidad reducida y quienes deben permanecer mucho tiempo en cama. Permiten adoptar diversas posturas, pero no vale cualquier colchón.

Para los somieres articulados son necesarios colchones ortopédicos o terapéuticos, fabricados con espumas de alta densidad o látex.



¿Cuánto dura un colchón?

Por regla general, es hora de cambiar el colchón cuando está deformado, los materiales presentan mucha suciedad o desgaste o, sencillamente,  cuando te levantas con dolores.

Los colchones tienen una vida útil media de 10 años.

La almohada debe cambiarse cada dos años.

La vida útil de un colchón está en torno a los 10 años. Pero, en función de la calidad o la intensidad de uso, este tiempo puede acortarse drásticamente.

Tampoco nos olvidemos de la base y la almohada. Forman parte del equipo de descanso y también tienen que estar en perfectas condiciones para propiciarnos un descanso de calidad. Algunos expertos recomiendan cambiarlo todo a la vez.


Consejos para cuidar del colchón

Limpieza manual de colchón

Ahora que sabemos de la importancia del colchón en nuestro descanso, vamos a ver cómo podemos mantenerlo en perfectas condiciones y alargar su vida útil. Sigue estos consejos básicos:

1. Ventilar la cama antes de hacerla

No hacer la cama nada más levantarse para permitir que transpire es más que recomendable. Abre la ventana y remueve las sábanas. Deja que el aire fresco seque la humedad acumulada.

2. Usa una funda cubrecolchón

Aparte de la sábana bajera, es buena idea utilizar una funda cubrecolchón para evitar, en la medida de lo posible, la transferencia de sudor, polvo, líquidos... Eso sí, tendrás que lavar la funda periódicamente. Y para ponerla, tal vez necesites ayuda, sobre todo si tu colchón pesa mucho.

3. Limpieza del colchón

Aunque utilicemos una funda, es importante limpiar el colchón, como mínimo una o dos veces al año. Obviamente, esta frecuencia puede cambiar en caso de accidente. 

Para las manchas visibles se recomienda usar agua con detergente y una esponja, y luego secar con un secador.

Para la desinfección y eliminación de ácaros, se recomienda esparcir bicarbonato de sodio por todo el colchón y después, pulverizar agua oxigenada o vinagre. A continuación, dejar reposar 45 minutos, aproximadamente.

Repite la acción y frota con un paño. El color marronáceo revela que la solución está funcionando y estás sacando la suciedad. Posteriormente, aclara, aspira los posibles restos de bicarbonato con un aspirador compatible y deja secar.

Si dispones de un limpiador de tapizerías lo tendrás mucho más fácil.

Es recomendable hacerlo cuando las condiciones atmosféricas permitan un secado natural rápido.

4. Girar el colchón periódicamente.

La mayoría de colchones tienen dos caras: la de verano y la de invierno. Para evitar que el colchón se deforme por nuestro propio peso, es importante voltearlo periódicamente. Esto significa darle la vuelta de delante a atrás y de la cabeza a los pies.

Lo recomendable es hacerlo unas cuatro veces al año, una por estación.


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Elegir colchón es una decisión muy importante. Piensa que nos pasamos un tercio de nuestras vidas durmiendo. Sí, nada menos que unos 23 años de media. Así que, ¿mejor elegir un buen compañero de fatigas, no?

Además, un colchón debería durar de media unos 10 años, ¡toda una inversión! En este artículo repasamos los tipos de colchón existentes y cuáles son los más recomendados para cada tipo de persona.

Porque ya lo adelantamos: no existe un colchón perfecto en términos de tamaño, dureza... Hay que saber elegir cuál es el que mejor se adapta a ti. ¡Y aquí estamos para ayudarte!

Al final del artículo encontrarás una serie de consejos para cuidar de tu colchón, alargar su vida útil y tu confort.

Un buen colchón puede mejorar hasta un 63% los dolores de espalda.




¿Cuánto puede aguantar alguien sin dormir?

¿Has sentido o sientes habitualmente cansancio achacable a la falta de sueño? La media de horas de sueño diario recomendada es de siete a nueve. Aunque se sabe que muchas veces es más importante la calidad que la cantidad.

De todas las decisiones que podemos tomar en nuestra casa, elegir colchón es probablemente la más importante.

El récord de horas sin dormir conocido es de 11 días.

También se sabe que la falta de sueño continuada está relacionada con diversas dolencias: hipertensión, enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad, un sistema inmunitario débil y trastornos psicológicos, psiquiátricos y neuronales.

¿Y cuánto puede aguantar una persona sin dormir? Obviamente, no debemos ponernos a prueba. Los insomnes saben bien el suplicio que representa no poder dormir.

A partir de las 72 horas sin dormir empiezan a aparecer consecuencias graves en la salud. Y siempre hay precedentes asombrosos.

En 1965, un joven estadounidense llamado Randy Gardner decidió que quería superar el récord de horas en vigilia, que hasta el momento era de 260 horas.

Y lo consiguió: se mantuvo 264 horas despierto, o lo que es lo mismo, 11 días sin dormir.

A pesar de la locura de su propósito, Randy estuvo bajo seguimiento médico, por lo que sabemos las consecuencias de su experimento. El deterioro físico y mental no tardó en aparecer. Los primeros días presentó descoordinación y dificultad motora, problemas de memoria e irascibilidad.

A partir del cuarto, día llegaron los delirios, las alucinaciones y la dificultad en el habla. La debilidad extrema le impedía pensar o articular palabras.

Visto lo importante que es el descanso en nuestras vidas, hay que pensar en el colchón como nuestro principal aliado de descanso.


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Cómo elegir un colchón

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Existe una relación directa entre la calidad del sueño y el colchón

Como decíamos al principio, cada persona, por sus características físicas, costumbres, entorno... encontrará que un tipo de colchón u otro se le adapta mejor.

Hay cinco aspectos clave que debes tener en cuenta a la hora de elegir colchón.


¿1. Duermes sol@ o acompañad@?

Si duermes en pareja, es importante que elijas un colchón con una estabilidad suficiente como para imitar lechos independientes. Dicho de otra forma, necesitas un colchón que absorba los movimientos. Esto se consigue con colchones de muelles ensacados, viscoelásticos o látex, pero más adelante hablaremos de ello.

El ancho de la cama también es importante, obviamente. Si duermes solo te bastará con un colchón de 90 cm. Si lo haces acompañado necesitarás, como mínimo un colchón de 1,35 cm y, preferiblemente de 1,50 cm. Si tienes espacio y te gusta dormir a tus anchas, puedes optar por los tamaños king size de 2x2 m.

Si bien es cierto, que no es recomendable dormir en una cama demasiado grande porque es más difícil de calentar.


2. ¿Cuánto mides?

¿O cuánto medís? El colchón debe sobrepasar en altura unos 10 o 15 cm. Tenlo en cuenta para que a nadie le cuelguen los pies, lo cual sería no solo incómodo, sino muy inconveniente.


3. ¿Cuánto pesas?

La firmeza del colchón irá relacionada con la complexión física de cada persona. Las personas con mayor peso necesitan una densidad superior que garantice una sujeción uniforme.

Las personas más livianas necesitan un colchón que reparta bien el peso, aunque se adaptan mejor a distintas durezas.

En cualquier caso, el colchón debería tener un grosor mínimo de 15 cm.


4. ¿Qué postura adoptas al dormir?

Dedicamos un artículo entero a las posturas para dormir y la higiene del sueño. También a las almohadas más recomendables según tus hábitos.

Básicamente, los que se mueven mucho y los que duermen boca arriba necesitarán una mayor firmeza del colchón. Al resto puede irles bien con un colchón más flexible.


5. ¿Eres frioler@ o caluros@?

Ciertos materiales son más propicios para climas cálidos o fríos.

Si vives en un lugar cálido o eres de por sí caluros@, los siguientes tipos de colchón te irán mejor:

  • Colchones viscoelásticos con gel termorregulador.
  • Colchones con muelles ensacados.
  • Fundas con tejidos naturales como el algodón.

Si tu habitación es fría, opta por las siguientes opciones que mantienen mejor el calor:

  • Colchones de látex.
  • Colchones de espuma.
  • Cara de invierno del colchón.

Como decíamos antes, ten en cuenta que cuanto más grande sea la cama, menos se concentrará el calor.


Tipos de colchón y cómo elegirlo

A día de hoy existen gran variedad de colchones según el material y la tecnología con la que están fabricados.


1. Colchones de poliuretano (de espuma)

Son los más básicos y los más baratos. Fabricados con espuma de poliuretano, pesan poco y son muy flexibles. Los hay de diferentes densidades, pero no es recomendable por debajo de los 35kg/m3.

Además, son poco transpirables, por lo que están contraindicados para personas con alergia al polvo.

Por lo general, sólo se recomiendan para uso esporádico o para niños pequeños.

Ventajas:

✔️ Muy ligeros.

✔️ Muy económicos.

Inconvenientes:

❌ Poco transpirables.

❌ No recomendables para uso prolongado.

❌ No recomendable para alérgicos.


2. Colchones de muelles

Son los colchones de muelles de toda la vida, aunque su tecnología ha avanzado mucho en los últimos años. 

El precio varía en función de los materiales y la cantidad de muelles.

Tienen la ventaja de que disipan bien el calor y la humedad. Además, suelen tener un alto grado de firmeza.

Encontramos tres subtipos de colchones de muelles:

  • Muelles cilíndricos o embolsados:

Cada muelle va embolsado en una funda individual, con lo que se evitan los chirridos y se ofrece un confort más equilibrado. También son buenos aislando movimientos.

  • Muelles bonell o biónicos

Son los colchones de muelles más tradicionales. Y también los más asequibles.

  • Muelles de hilo continuo.

Son los mejores para camas individuales y aportan refuerzo en zonas importantes, como la zona lumbar.

Ventajas:

✔️ Buena transpirabilidad.

✔️ Independencia de movimientos.

✔️ Buena calidad-precio.

✔️ Aptos para personas corpulentas.

Inconvenientes:

❌ Dureza excesiva para algunas personas.

❌ Tienden a hacer ruido con el tiempo (menos los ensacados).


3. Colchones viscoelásticos

Colchón con memory foam

La tecnología viscoelástica o memory foam se amolda al peso corporal, optimizando la presión en zonas con mayor o menor peso.

Por ello, son la mejor opción para personas que sufren dolores musculares u óseos.

También absorben muy bien los movimientos, por lo que son excelentes para parejas.

Como inconveniente: tienen poca transpiración, por lo que son menos aptos para personas calurosas. Aunque también se fabrica colchones con viscoelástica perforada, o de muelles con viscoelástica.

Ventajas:

✔️ Flexibilidad.

✔️ Buena adaptabilidad para personas con dolores.

✔️ Independencia de movimientos.

Inconvenientes:

❌ Precio más elevado.

❌ Transpiración mejor.

❌ Pueden resultar blandos a algunas personas.

Un buen colchón puede mejorar hasta un 63% los dolores de espalda, según la Asociación Europea EBIA (European Bedding Industries’ Association) y la Universidad de Oklahoma.


4. Colchones de látex

Fabricados con látex natural o sintético, se caracterizan por su flexibilidad y capacidad de adaptación. Recuperan rápidamente su estado original, al igual que los viscoelásticos, si bien, suelen ser más firmes.

Ventajas:

✔️ Son antiácaros (lo que no impide que estos aniden en la funda o en la ropa de cama).

✔️ Buena adaptabilidad.

✔️ Muy flexibles.

✔️ Larga vida útil.

Inconvenientes:

❌ Su precio es elevado.

❌ Peso (son bastante pesados).

❌ Transpiración.


Por supuesto, también hay que tener en cuenta el precio y otros aspectos como la base del colchón. Sobre este último aspecto hablamos a continuación.


¿Cómo elegir la base del colchón?

Casi tan importante como elegir el colchón es elegir la base. Cada una tiene sus ventajas e inconvenientes y es mejor para uno u otro tipo de colchón. Estos son los tipos de bases de colchón más comunes:


1. Somier laminado

El somier laminado es el más tradicional y también el más versátil. Se adapta a cualquier tipo de colchón y ofrece buena ventilación.

Si optas por un colchón con bajo nivel de transpiración (como por ejemplo, los de látex), esta sería una buena opción.

2. Base tapizada

Las bases de colchón tapizadas ofrecen una firmeza extra, pero menos transpiración. Los colchones de muelles son idóneos para este tipo de bases, pero no tanto los de látex.

En esta categoría entrarían los clásicos canapés, que constituyen arcones donde guardar cosas que nos viene fenomenal a más de un@.

3. Somier de muelles

Ya no están tan en boga, fundamentalmente porque son un poco ruidosos. Pero tienen buenas características de flexibilidad y transpiración.

4. Somier articulado

Son los que podemos encontrar, por ejemplo, en hospitales. Están pensados para personas con movilidad reducida y quienes deben permanecer mucho tiempo en cama. Permiten adoptar diversas posturas, pero no vale cualquier colchón.

Para los somieres articulados son necesarios colchones ortopédicos o terapéuticos, fabricados con espumas de alta densidad o látex.



¿Cuánto dura un colchón?

Por regla general, es hora de cambiar el colchón cuando está deformado, los materiales presentan mucha suciedad o desgaste o, sencillamente,  cuando te levantas con dolores.

Los colchones tienen una vida útil media de 10 años.

La almohada debe cambiarse cada dos años.

La vida útil de un colchón está en torno a los 10 años. Pero, en función de la calidad o la intensidad de uso, este tiempo puede acortarse drásticamente.

Tampoco nos olvidemos de la base y la almohada. Forman parte del equipo de descanso y también tienen que estar en perfectas condiciones para propiciarnos un descanso de calidad. Algunos expertos recomiendan cambiarlo todo a la vez.


Consejos para cuidar del colchón

Limpieza manual de colchón

Ahora que sabemos de la importancia del colchón en nuestro descanso, vamos a ver cómo podemos mantenerlo en perfectas condiciones y alargar su vida útil. Sigue estos consejos básicos:

1. Ventilar la cama antes de hacerla

No hacer la cama nada más levantarse para permitir que transpire es más que recomendable. Abre la ventana y remueve las sábanas. Deja que el aire fresco seque la humedad acumulada.

2. Usa una funda cubrecolchón

Aparte de la sábana bajera, es buena idea utilizar una funda cubrecolchón para evitar, en la medida de lo posible, la transferencia de sudor, polvo, líquidos... Eso sí, tendrás que lavar la funda periódicamente. Y para ponerla, tal vez necesites ayuda, sobre todo si tu colchón pesa mucho.

3. Limpieza del colchón

Aunque utilicemos una funda, es importante limpiar el colchón, como mínimo una o dos veces al año. Obviamente, esta frecuencia puede cambiar en caso de accidente. 

Para las manchas visibles se recomienda usar agua con detergente y una esponja, y luego secar con un secador.

Para la desinfección y eliminación de ácaros, se recomienda esparcir bicarbonato de sodio por todo el colchón y después, pulverizar agua oxigenada o vinagre. A continuación, dejar reposar 45 minutos, aproximadamente.

Repite la acción y frota con un paño. El color marronáceo revela que la solución está funcionando y estás sacando la suciedad. Posteriormente, aclara, aspira los posibles restos de bicarbonato con un aspirador compatible y deja secar.

Si dispones de un limpiador de tapizerías lo tendrás mucho más fácil.

Es recomendable hacerlo cuando las condiciones atmosféricas permitan un secado natural rápido.

4. Girar el colchón periódicamente.

La mayoría de colchones tienen dos caras: la de verano y la de invierno. Para evitar que el colchón se deforme por nuestro propio peso, es importante voltearlo periódicamente. Esto significa darle la vuelta de delante a atrás y de la cabeza a los pies.

Lo recomendable es hacerlo unas cuatro veces al año, una por estación.


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