Salud y bienestar

Los alimentos más comunes que producen salmonela en verano

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Si quieres evitar un susto este verano, sigue estas recomendaciones para reducir las probabilidades de contraer una infección por salmonelosis.

Indice

Comienza el verano y con él las actividades al aire libre, como las parrilladas y los picnics en la playa. El aumento de las temperaturas fomenta las condiciones idóneas para la proliferación de bacterias como la salmonela. ¿Quieres saber cómo evitarla? Presta atención a los alimentos más comunes que pueden causar salmonelosis y cómo prevenir esta enfermedad durante la temporada estival.


¿Qué es la salmonelosis?

La salmonelosis es una infección común de origen alimentario causada por la bacteria salmonela que afecta tanto a los seres humanos como a los animales. La bacteria puede encontrarse en una variedad de alimentos, de los que hablaremos más adelante. 

Primero deberíamos conocer los síntomas para saber a qué nos enfrentamos, los cuales pueden aparecer entre las 6 horas y los 6 días posteriores a la infección, e incluyen:

  Náuseas.

  Vómitos.

  Fiebre.

  Diarrea.

  Dolor abdominal.

  Dolor de cabeza.

Los síntomas suelen durar entre 4 - 7 días y en la mayoría de casos no requiere hospitalización, solo en los más graves, especialmente en personas con sistemas inmunológicos debilitados: ancianos, niños pequeños y personas con enfermedades crónicas.


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¿Qué alimentos producen salmonelosis?

1. Huevos

El alimento que más brotes de salmonela suele producir son los huevos y derivados. Pueden estar contaminados tanto por la cáscara como por el interior, debido a la infección de las gallinas ponedoras. 

Las recetas que incluyen huevos crudos o poco cocidos, como por ejemplo, la mayonesa casera, los huevos escalfados o la salsa carbonara, suponen un alto riesgo de contraer esta infección. Para evitarlo, es recomendable cocinar los huevos hasta que tanto la clara como la yema estén firmes.


2. Aves de corral

El pollo, el pavo y otras aves de corral son fuentes frecuentes de salmonela. La contaminación puede ocurrir en cualquier etapa del proceso, desde la cría hasta la preparación

Para evitar la infección, es crucial cocinar las aves a la temperatura adecuada. Además, es importante evitar la contaminación cruzada utilizando utensilios y tablas de cortar diferentes para las carnes crudas y otros alimentos.


3. Productos lácteos no pasteurizados

La leche cruda y otros productos lácteos no pasteurizados, como cierto tipo de quesos, pueden ser portadores de salmonela. 

La pasteurización es un proceso que mata las bacterias dañinas mediante el calentamiento del producto a una temperatura específica durante un tiempo determinado. Por ello, optar por productos lácteos pasteurizados es una medida efectiva para prevenir infecciones.

Para comprobar si están pasteurizados o no, puedes recurrir a la etiqueta del producto antes de comprarlo. Elige siempre marcas de confianza que garanticen todas las medidas de higiene y sanitarias en su fabricación.


4. Frutas y verduras frescas

Aunque pueda resultar curioso, las frutas y verduras frescas también pueden ser una fuente de salmonela. Esto ocurre generalmente cuando están en contacto con agua contaminada o manipuladas con utensilios sucios. 

Por este motivo, es imprescindible lavar bien las frutas y verduras, y pelarlas cuando sea posible, puesto que ayuda a minimizar el riesgo. Además, otra recomendación es mantenerlas refrigeradas hasta su consumo para evitar el crecimiento bacteriano.


5. Carnes

Las carnes de cerdo, cordero y vaca también pueden producir salmonelosis si no se cocinan adecuadamente. Como en el caso de las aves de corral, es fundamental cocinarlas a la temperatura adecuada y prevenir la contaminación cruzada entre utensilios de cocina.


6. Marisco y pescados crudos

El marisco, como las ostras o las gambas, y el pescado crudo, son particularmente vulnerables a la contaminación por salmonela. Se recomienda refrigerarlos lo antes posible tras su recepción o adquisición. 

Para los casos en que sea posible, una opción viable es hervirlo a la temperatura adecuada, como ocurre con los berberechos o las almejas. En los casos que no se pueda, siempre cuidar la higiene y la contaminación cruzada entre superficies de trabajo.


Medidas preventivas contra la salmonela

Además de cocinar los alimentos a las temperaturas recomendadas, es importante seguir prácticas específicas para prevenir la salmonelosis:

  Higiene personal: lavarse las manos con agua y jabón antes y después de manipular alimentos.

  Limpieza de superficies y utensilios: desinfectar las superficies de trabajo y los utensilios después de preparar alimentos crudos.

  Refrigeración adecuada: mantener los alimentos perecederos refrigerados y no dejarlos a temperatura ambiente por más de dos horas.

  Consumo seguro: evitar consumir alimentos de dudosa procedencia o no confiables, especialmente durante viajes o eventos al aire libre.

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Tratamiento de la salmonelosis

El tratamiento para la salmonelosis suele enfocarse en el manejo de los síntomas. Esto incluye:

  Hidratación, crucial si hay diarrea y vómitos. Se recomienda beber abundante agua o suero.

  Descanso.

  En casos graves, puede ser necesario el uso de antibióticos y hospitalización.

Si bien, siempre será necesario consultar a un profesional de la salud si se presentan síntomas de extrema gravedad o si se pertenece a un grupo de riesgo.


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