5 consejos para superar la cuesta de enero - Tarify


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Cuesta de enero: consejos para superarla

Ejecutivo subiendo una empinada cuesta en bicicleta

La cuesta de enero es el periodo en el que dejamos atrás las fiestas navideñas y nos enfrentamos a un año entero de propósitos que cumplir. Eso sí, con los bolsillos un poco  más vacíos y un horizonte de subidas de precios e impuestos. Y a todo esto, con la cuenta de vacaciones a cero, normalmente.

¡Pero que nadie se desanime! Cada segundo que vivimos es único, sea enero o agosto. Además, desde Tarify queremos ayudarte a superar esta cuesta de enero con unos consejos que te hagan más llevadero el primer mes del año.


1. Revisa tus propósitos de año nuevo

Todos hemos pecado de ambiciosos en nuestra lista de propósitos de año nuevo alguna vez, ¿verdad? Para cumplirlos hay que poner de nuestra parte y luchar contra la procrastinación.

Tú te conoces mejor que nadie, así que trata de encontrar motivaciones e ir mejorando todos esos aspectos que deseas sin que se convierta en una obsesión o un martirio.

Hacer a los demás partícipes de tus logros o, incluso, trazar objetivos conjuntos es una buena idea para encontrar un apoyo motivacional.


2. El método SMART de planificación de objetivos

Método SMART para la definición de objetivos.

Nuestro consejo: asegúrate de que todos tus propósitos siguen la regla SMART. ¿Te suena de algo? Lo cierto es que es una norma muy utilizada en los negocios. Con esta metodología te asegurarás de que tus objetivos estén bien definidos y sean, por tanto, factibles:

1. S (Specific/Específicos): cualquier objetivo debe plantearse de manera detallada. Por ejemplo “ser mejor persona” no es un objetivo bien definido. “Prestar más atención a mis amigos y familiares”, sí lo es.

2. M (Measurable/Medibles): ningún objetivo puede evaluarse si no es medible. Por ejemplo, en el caso anterior puedes comprobar si estás prestando más atención a tus seres queridos registrando todas las interacciones que tienes con ellos (llamadas, mensajes, encuentros…).  Haz un recuento cuantitativo, dentro de lo posible, y ponte recordatorios.

3. A (Achievable/Alcanzables): seamos realistas, “encontrar novio” o “pagar todas mis deudas” no son objetivos 100% alcanzables porque no dependen plenamente de nosotros. Encontrar pareja suele requerir más que la voluntad de una persona y tu estado financiero dependerá también de tu nivel de endeudamiento y capacidad de gasto, además de múltiples factores externos. Ocúpate de aquello que solo tú puedas cambiar. Por ejemplo: "caminar 6 km al día", "no almorzar bollería industrial", etc.

4. R (Relevant/Relevantes): céntrate en lo importante. No te disperses con multitud de microobjetivos o deseos. De lo contrario, es muy posible que llegue la frustración, al ser incapaz de poder con todo.

5. T (Timely/Delimitados en el tiempo): tienes un año para cumplirlos… pero ¡no esperes a diciembre del año que viene para ver si lo has logrado! Como decíamos, evalúate de manera periódica. Felicítate por tus esfuerzos y trata de incidir en tus áreas de mejora.

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2. Organiza tus finanzas

Lo mejor para organizar las finanzas y controlar el gasto es hacer un análisis de tu situación financiera. Te explicamos cómo.

Mano femenina metiendo monedas en hucha de cerdito con calculadora al lado.

2.1. Establece categorías de gastos e ingresos

Para empezar necesitas crear dos grandes cestas: una de gastos y otra de ingresos. De cómo de compensadas estén estas dos categorías, dependerá tu salud financiera. Vamos a la primera categoría: gastos.

GASTOS:

Aquí debes incluir todos los gastos fijos que tienes, por ejemplo: alquiler o hipoteca, electricidad, gas, internet y móvil, el colegio de los niños, seguros, impuestos, créditos… Es muy importante que hagas una previsión de gastos a un año vista; anticipa todo lo que puedas: por ejemplo los seguros, el IBI, declaración de la renta…

A continuación, establece diferentes categorías de gastos, de más a menos imprescindibles. Por ejemplo:

  1. Gastos de supervivencia. Son los gastos vitales: suministro de luz, agua, vivienda, alimentación, etc.

  2. Ocio. En este apartado no entra nada que sea imprescindible, aunque puedan aportarnos felicidad o bienestar. Ejemplos: conciertos, comidas fuera, compras adicionales, gimnasio, cine, suscripciones a plataformas de streaming, etc

  3. Cultura. Libros, academias, cursos, postgrados....

  4. Extras: aquí englobamos todos aquellos productos que no encajan en ninguna de las categorías anteriores. Por ejemplo, un gasto imprevisto por una avería o una multa.


INGRESOS:

De igual forma, en la categoría de gastos, incluye los recursos de los que dispones de manera recurrente: nómina, rentas, ahorros… o extraordinaria: una herencia, un cobro inesperado....

El objetivo final es obtener un control absoluto de a qué dedicas tus ingresos, de qué puedes prescindir y cuál es tu capacidad de ahorro real. A partir de ahí, podrás ir marcándote objetivos. 

Por ejemplo, imaginemos que este mes he gastado 200€ en comer fuera de casa. Voy a reducir ese gasto un 75% y así ahorraré 150€ el mes que viene.


3. No te vuelvas loco/a con las Rebajas

Cartel de rebajas al 70% en centro comercial.

Las Rebajas no son otra cosa que una estrategia para incentivar el consumo. Y ese es el principal peligro, caer en la tentación de comprar cosas que no necesitamos.

Nuestra recomendación: haz un listado de cosas necesarias (si puedes hacerlo antes de que empiecen las rebajas, propiamente, mejor). Compara precios antes y después del periodo de rebajas y, sobre todo, compara entre distintos comercios.

Cíñete a tu listado y procura no dejarte llevar por suculentos reclamos. 


4. Haz partícipe a todos los miembros de la familia

Si no vives sol@, haz partícipe a todos los miembros de la familia o incluso a tus compañeros de piso de cómo llevar una nueva gestión de la economía compartida. Marcar objetivos puede ser un método perfecto para mantener la motivación en el grupo y la mejor estrategia para alcanzar vuestras metas.

Por ejemplo: mantén objetivos de ahorro semanales y mensuales. Al final de la semana o del mes, podéis reuniros para comprobar si habéis alcanzado vuestro propósito o qué ha fallado. Si lo lograsteis, podréis organizar una minifiesta o una cena de premio. Si no... tendréis que analizar cuáles son vuestras áreas de mejora y dejar la fiesta para la próxima oportunidad.


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Cuesta de enero: consejos para superarla

Ejecutivo subiendo una empinada cuesta en bicicleta

La cuesta de enero es el periodo en el que dejamos atrás las fiestas navideñas y nos enfrentamos a un año entero de propósitos que cumplir. Eso sí, con los bolsillos un poco  más vacíos y un horizonte de subidas de precios e impuestos. Y a todo esto, con la cuenta de vacaciones a cero, normalmente.

¡Pero que nadie se desanime! Cada segundo que vivimos es único, sea enero o agosto. Además, desde Tarify queremos ayudarte a superar esta cuesta de enero con unos consejos que te hagan más llevadero el primer mes del año.


1. Revisa tus propósitos de año nuevo

Todos hemos pecado de ambiciosos en nuestra lista de propósitos de año nuevo alguna vez, ¿verdad? Para cumplirlos hay que poner de nuestra parte y luchar contra la procrastinación.

Tú te conoces mejor que nadie, así que trata de encontrar motivaciones e ir mejorando todos esos aspectos que deseas sin que se convierta en una obsesión o un martirio.

Hacer a los demás partícipes de tus logros o, incluso, trazar objetivos conjuntos es una buena idea para encontrar un apoyo motivacional.


2. El método SMART de planificación de objetivos

Método SMART para la definición de objetivos.

Nuestro consejo: asegúrate de que todos tus propósitos siguen la regla SMART. ¿Te suena de algo? Lo cierto es que es una norma muy utilizada en los negocios. Con esta metodología te asegurarás de que tus objetivos estén bien definidos y sean, por tanto, factibles:

1. S (Specific/Específicos): cualquier objetivo debe plantearse de manera detallada. Por ejemplo “ser mejor persona” no es un objetivo bien definido. “Prestar más atención a mis amigos y familiares”, sí lo es.

2. M (Measurable/Medibles): ningún objetivo puede evaluarse si no es medible. Por ejemplo, en el caso anterior puedes comprobar si estás prestando más atención a tus seres queridos registrando todas las interacciones que tienes con ellos (llamadas, mensajes, encuentros…).  Haz un recuento cuantitativo, dentro de lo posible, y ponte recordatorios.

3. A (Achievable/Alcanzables): seamos realistas, “encontrar novio” o “pagar todas mis deudas” no son objetivos 100% alcanzables porque no dependen plenamente de nosotros. Encontrar pareja suele requerir más que la voluntad de una persona y tu estado financiero dependerá también de tu nivel de endeudamiento y capacidad de gasto, además de múltiples factores externos. Ocúpate de aquello que solo tú puedas cambiar. Por ejemplo: "caminar 6 km al día", "no almorzar bollería industrial", etc.

4. R (Relevant/Relevantes): céntrate en lo importante. No te disperses con multitud de microobjetivos o deseos. De lo contrario, es muy posible que llegue la frustración, al ser incapaz de poder con todo.

5. T (Timely/Delimitados en el tiempo): tienes un año para cumplirlos… pero ¡no esperes a diciembre del año que viene para ver si lo has logrado! Como decíamos, evalúate de manera periódica. Felicítate por tus esfuerzos y trata de incidir en tus áreas de mejora.

2. Organiza tus finanzas

Lo mejor para organizar las finanzas y controlar el gasto es hacer un análisis de tu situación financiera. Te explicamos cómo.

Mano femenina metiendo monedas en hucha de cerdito con calculadora al lado.

2.1. Establece categorías de gastos e ingresos

Para empezar necesitas crear dos grandes cestas: una de gastos y otra de ingresos. De cómo de compensadas estén estas dos categorías, dependerá tu salud financiera. Vamos a la primera categoría: gastos.

GASTOS:

Aquí debes incluir todos los gastos fijos que tienes, por ejemplo: alquiler o hipoteca, electricidad, gas, internet y móvil, el colegio de los niños, seguros, impuestos, créditos… Es muy importante que hagas una previsión de gastos a un año vista; anticipa todo lo que puedas: por ejemplo los seguros, el IBI, declaración de la renta…

A continuación, establece diferentes categorías de gastos, de más a menos imprescindibles. Por ejemplo:

  1. Gastos de supervivencia. Son los gastos vitales: suministro de luz, agua, vivienda, alimentación, etc.

  2. Ocio. En este apartado no entra nada que sea imprescindible, aunque puedan aportarnos felicidad o bienestar. Ejemplos: conciertos, comidas fuera, compras adicionales, gimnasio, cine, suscripciones a plataformas de streaming, etc

  3. Cultura. Libros, academias, cursos, postgrados....

  4. Extras: aquí englobamos todos aquellos productos que no encajan en ninguna de las categorías anteriores. Por ejemplo, un gasto imprevisto por una avería o una multa.


INGRESOS:

De igual forma, en la categoría de gastos, incluye los recursos de los que dispones de manera recurrente: nómina, rentas, ahorros… o extraordinaria: una herencia, un cobro inesperado....

El objetivo final es obtener un control absoluto de a qué dedicas tus ingresos, de qué puedes prescindir y cuál es tu capacidad de ahorro real. A partir de ahí, podrás ir marcándote objetivos. 

Por ejemplo, imaginemos que este mes he gastado 200€ en comer fuera de casa. Voy a reducir ese gasto un 75% y así ahorraré 150€ el mes que viene.


3. No te vuelvas loco/a con las Rebajas

Cartel de rebajas al 70% en centro comercial.

Las Rebajas no son otra cosa que una estrategia para incentivar el consumo. Y ese es el principal peligro, caer en la tentación de comprar cosas que no necesitamos.

Nuestra recomendación: haz un listado de cosas necesarias (si puedes hacerlo antes de que empiecen las rebajas, propiamente, mejor). Compara precios antes y después del periodo de rebajas y, sobre todo, compara entre distintos comercios.

Cíñete a tu listado y procura no dejarte llevar por suculentos reclamos. 


4. Haz partícipe a todos los miembros de la familia

Si no vives sol@, haz partícipe a todos los miembros de la familia o incluso a tus compañeros de piso de cómo llevar una nueva gestión de la economía compartida. Marcar objetivos puede ser un método perfecto para mantener la motivación en el grupo y la mejor estrategia para alcanzar vuestras metas.

Por ejemplo: mantén objetivos de ahorro semanales y mensuales. Al final de la semana o del mes, podéis reuniros para comprobar si habéis alcanzado vuestro propósito o qué ha fallado. Si lo lograsteis, podréis organizar una minifiesta o una cena de premio. Si no... tendréis que analizar cuáles son vuestras áreas de mejora y dejar la fiesta para la próxima oportunidad.


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